Sebastián Piñera juró como nuevo presidente de Chile este jueves en reemplazo de Michelle Bachelet, en una tensa ceremonia en la sede del Congreso precedida por tres sismos y una alerta de tsunami que obligó a la evacuación de la sede parlamentaria apenas terminó el acto de posesión.
En un periodo de 27 minutos tres fuertes temblores, de 6 a 7 grados de magnitud, sacudieron el centro y sur de Chile, incluyendo Valparaíso, la ciudad donde tuvo lugar la investidura del primer presidente de la derecha después de 20 años de gobiernos de centro-izquierda, quien, poco después de la ceremonia, viajó a las zonas afectadas por los sismos.
Allí anunció, como primer acto de gobierno, un bono de 40.000 pesos (unos 80 dólares) para cada hijo en sectores humildes, lo que beneficia a unas 4,2 millones de familias.
"No seremos el gobierno del terremoto, sino el gobierno de la reconstrucción", alentó Piñera, en un mensaje que reiteró la noche de este jueves cuando dio su primer mensaje desde el balcón del Palacio presidencial de La Moneda. Y dijo que Chile será reconstruido "piedra por piedra y ladrillo por ladrillo".
Su primer mensaje pretendió insuflar en la población el sentido de recuperación, de salir adelante tras la tragedia.
Aunque no ha sido cuantificado oficialmente hasta ahora, firmas estadounidenses calcularon que el terremoto y el tsunami ocurridos hace dos semanas causarán al país una pérdida de entre 15.000 millones y 30.000 millones de dólares.
Además, analistas calculan que tendrá un cierto impacto en el crecimiento para este año, que pasará del 5,4% al 5%.
Piñera, quien durante la campaña prometió crear un millón de puestos de trabajo y crecer a un ritmo anual del 6%, reconoció antes de asumir el poder que el Gobierno deberá cambiar sus prioridades para hacer frente a los múltiples gastos derivados de la tragedia